DANIA DÍAZ, la magia de la narrativa
Dania Díaz es una de las ilusionistas más reconocidas del mundo hispano. En su espectáculo “La Maga”, íntimo y poderoso, comparte su historia como mujer, inmigrante y artista a través de la magia, la narrativa y la emoción. Es capaz de transformar su vulnerabilidad en fuerza, y su historia personal en inspiración colectiva. Según narra, «toda buena magia comienza con una buena historia». Y esta entrevista —parafraseando a la mismísima Dania— empieza diciendo «una buena historia de magia comienza con una buena maga». Y esa es Dania Díaz.
- ¿Cuál es la historia que Dania Díaz quiere que sepa el público? ¿Por qué?
Me encantaría que el público sepa su propia historia. Parece obvio, pero no todas las personas conocen el valor que tiene todo lo que han vivido y lo que los ha llevado al lugar donde se encuentran hoy día.
Yo he contado muchas historias,
propias y ajenas, y en cada una me doy cuenta del poder que tienen para llevarnos
a lugares dentro de nosotros. Creo que contar nuestra propia historia nos da
cierto poder, autoconocimiento y comprensión de lo que somos capaces de
conseguir; además de la virtud de conscientemente, continuar escribiéndola.
Desde enero de 2018, cuando se emitió mi audición de Got Talent España, sabía que quería hacer un número que me representara. Mi pasión por el cardistry y la magia se fusionaron para contar mi historia y mostrar quien soy, lo que se hacer y lo que me trajo a España; siempre inspirada por mi país y mi gente, de corazón. Quería mostrar el lado lindo de mi Venezuela, pero también la realidad de la que hui en el 2015.
- ¿Cómo surge la magia en tu vida?
Con 10 años, vi a un mago en la
tele y mi corazón se desbordó de emoción; y allí empezó la curiosidad. Siempre
fui una niña muy artística: el baile, la música y el teatro me llamaban, pero
cuando descubrí la magia fue otro tipo de amor, la pasión por querer aprender,
practicar, estudiar magia me invadió.
Más adelante, en mi adolescencia, la magia tuvo un parón, en parte porque no sabía que la magia podía ser una profesión (no es algo que la sociedad te incentive). No fue sino hasta que tuve 18 años cuando tenía una empresa de animaciones de eventos infantiles, cuando conocí al único mago de mi ciudad, quien estaba buscando una asistente. Llámalo destino o casualidad, pero no dudé ni un segundo en dejarlo todo para dedicarme a ser asistente de un mago durante 3 años. Cuando me gradué de la universidad como Licenciada en Turismo, decidí renunciar y lanzarme a la aventura de vivir, de dejar de ser la asistente para ser la maga (la mejor decisión que he tomado en mi vida).
- ¿Qué te ha
dado, y te da, la magia? ¿Podrías vivir sin ella?
En un contexto personal, la magia me dio un propósito, me dio las herramientas para aprender a comunicarme, a hablar en público, a entretener, a desenvolverme artísticamente y sacar a la luz todo el mundo interior que habitaba y habita en mi desde pequeña.
En un contexto social, la magia me dio un futuro y también me ayudó a escapar de Venezuela. Gracias a haber ganado premios internacionales, tuve contratos por Latinoamérica que me permitieron reunir en dólares, ya que la moneda de mi país no valía nada (sigue sin valer), y con ese dinero compré mi primer pasaje para salir del país y mantenerme durante un par de meses.
La Dania de hoy en día no puede imaginar su vida sin la magia. Yo siempre me visualizo muy de viejita con las manos arrugaditas haciendo magia con mis cartas a jóvenes entusiastas de la magia. Ojalá la vida me permita hacerlo realidad.
- ¿Recuerdas tu primer truco? ¿Cómo te sentiste ese día?
Recuerdo que mi primer truco lo vi en una feria en la que vendían de todo. Un señor estaba allí con una cajita de fósforos en la palma de la mano y de repente esa caja se movía, se levantaba e incluso ¡¡se abría!! Yo estaba alucinando y aluciné aún más cuando vi que la vendía y te lo explicaba. Fui corriendo a pedir dinero para comprarla y estuve horas y horas practicando. Días después, hice el truco en el colegio a algunos amigos y no podía creer sus reacciones, y me motivaron a querer seguir aprendiendo para sorprenderlos con algo más la próxima.
- Has recorrido medio mundo con tus inseparables compañeras de viaje —tus cartas—, mostrando toda tu magia al público, y también a duros jurados de concursos de televisión, ¿a qué público te da más «miedo» enfrentarte?
Guau, a todos me dio miedo jeje, pero de ese miedo bueno que demuestra lo mucho que te importa que salga todo bien, cada experiencia ha sido diferente.
En Got Talent España era el miedo de contar mi historia por primera vez, el miedo de ser tan vulnerable ante millones de personas y se me juzgara en un país que no es el mío.
En America’s Got Talent, contar mi historia en inglés y a un jurado con Simon Cowell me imponía mucho, no sabía si conectaría igual al ser una cultura tan distinta la mía.
Y en Italia en Tu sí que Vales, mi miedo era que no se entendiera mi pronunciación, porque me aprendí el guion en un idioma que no hablo ni mucho menos controlo.
- Y hablando de televisión, triunfaste en el programa de Penn & Teller, uno de los programas de magia más importantes del mundo, donde cada mago intenta engañar a dos grandes de la magia con más de 40 años de experiencia. ¿Cómo fue la experiencia?
Oh, Penn & Teller siempre
han sido dos magos que yo admiro muchísimo, y sabía que quería participar en el
programa. Ya tenía pensado desde hace tiempo un efecto mágico, pero solo era
una idea, ese truco no estaba materializado. No es sino hasta que se contactan
conmigo y me dan una fecha tope. Me apoyaron mucho en llevar una idea propia, así
que me puse manos a la obra en tiempo récord y así fue cómo surgió “El hilo del
destino”.
Era pandemia así que grabé a
distancia en Vitoria, con toda la asesoría de los productores del programa de
forma remota. Haber conseguido engañarles fue muy divertido, sobre todo por sus
reacciones, me hubiese encantado poder conocerles en personas, ojalá poder
hacerlo pronto. El trofeo me lo hicieron llegar muchos años después cuando fui
a actuar al Magic Castle de Hollywood donde me lo entregó el gran Mike Caveny.
Sin duda alguna, el primero que conseguí en mi país. Yo no iba a participar pero un amigo prácticamente me obligo a hacerlo, y hoy en día le agradezco; Conseguí un primer lugar en magia de escena, y partir de allí empecé a recorrer Latinoamérica en festivales de magia. Y gracias a esa misma rutina, vine a participar en el Congreso Nacional de Magia de España en el 2016, donde gané el segundo premio en escena, un premio que también me hace especial ilusión; allí empieza mi carrera mágica en España.
- Te has convertido en un referente del mundo de la magia, rompiendo estereotipos en un mundo tradicionalmente masculino. Es cierto que cada vez hay más mujeres, pero el número todavía está lejos del de hombres. ¿Por qué crees que hay pocas mujeres?
Hay muchas teorías al respecto y, sinceramente, la mía cambia constantemente. Desde el inicio de la magia, la mujer ha sido utilizada casi siempre como asistente: para meterla en cajas, atarla, atravesarla con espadas, someterla. Creo que en el subconsciente colectivo femenino no resulta muy atractivo formar parte de un mundo donde históricamente ese ha sido nuestro rol. De alguna manera aún existe el estereotipo de que, si entras en la magia, ese será tu lugar: el de la asistente.
También está la teoría de
que la mujer madura antes y por eso ve la magia como un juego. Es una teoría que no comparto ni avalo,
porque conozco muchísimas
mujeres con una niña interior muy despierta, dedicadas a artes que también requieren juego, creatividad y asombro.
Si hoy en día hay pocas mujeres en la magia, creo que es sobre todo por la falta de referentes femeninos fuertes. Eso está cambiando gracias a la visibilidad que dan programas como los que yo he participado, donde muchas magas se han animado a mostrarse. Ojalá siga ocurriendo, porque la exposición crea referentes y eso es clave para que las niñas se vean reflejadas, para que desde pequeñas entiendan que la magia también es un lugar donde ellas caben y pueden desarrollarse.
- ¿Es difícil abrirse camino siendo mujer? ¿En alguna ocasión has sentido rechazo por ser mujer? ¿Por compañeros de profesión? ¿Por el público?
Cuando una mujer entra en la magia se encuentra con un mundo mayoritariamente masculino, y eso impone, sinceramente. No sé si todas las mujeres que entran en este mundo llegan a sentir rechazo por parte de algunos miembros del gremio, pero en mi experiencia no fue así al principio. Cuando empecé, me sentí bastante bien recibida.
Con
el tiempo, cuando ya había más confianza, sí aparecieron ciertos comentarios hechos desde un lugar quizás machista, muchas veces
inconsciente: cosas como “deberías vestirte de cierta manera”
o “deberías moverte así para explotar tu lado femenino
en la magia”,
cuando yo ni tenía
esas cualidades ni quería ser la maga que otros imaginaban. Yo quería ser yo.
También he escuchado comentarios como: «claro, a ti
te contratan más
por ser mujer». Ese tipo de frases minimizan el trabajo y el talento que hay
detrás, como si no
existiera el esfuerzo, la preparación y la constancia, igual que en cualquier
profesional, sea hombre o mujer.
He
vivido situaciones incómodas, en las que por suerte hoy tengo la fuerza para
defenderme. Pero cuando empecé no la tenía: era más callada y me tragué muchas cosas que ahora no permitiría.
Por
parte del público,
en cambio, no he sentido rechazo. Al contrario, suele haber mucha curiosidad
por ver a una mujer maga, porque no es algo habitual, y por suerte la experiencia
con el público ha
sido siempre muy bonita y gratificante.
- ¿Es diferente la magia que hace
una maga de la que hace un mago?
Esta
es una pregunta a la que quizá hoy te dé una respuesta, en el pasado te
habría dado otra y
en el futuro te daré otra distinta. Pero, hoy por
hoy, creo que la magia de una maga o de un mago debería ser tan diferente como la
magia de un mago respecto a otro mago, o de una maga respecto a otra maga.
Todos deberíamos
buscar aquello que nos hace únicos, nuestra verdadera identidad, y darle forma en escena.
La
magia tiene muchas maneras de existir; tiene la maravilla de poder adaptarse a
lo que tú eres y a
lo que quieres contar. Eso la hace un arte muy generoso. Cada persona tiene la
oportunidad de crear una magia propia y diferente.
Ahora
bien, si hablamos de posibles diferencias entre la magia hecha por hombres o
por mujeres, hoy te diría que puede notarse en la vulnerabilidad y en la emotividad. Quizás las mujeres, por cómo hemos
sido educadas, hablamos más de lo que sentimos, de nuestras emociones, de nuestros procesos
internos, y eso se refleja en escena. Mientras que, sin generalizar, muchos
magos suelen inclinarse más hacia lo cómico, lo humorístico, usando la magia sobre todo como
recurso para entretener desde el humor.
- ¿Qué consejo
les darías a
las niñas que quieren dedicarse a la magia?
Que lo hagan. Sin dudarlo. Que sueñen en grande y no se pongan límites. La magia es un arte tan agradecido que todo el tiempo que le dediques —a practicar, ensayar, jugar, crear— te lo devuelve multiplicado.
Que
miren mucha magia, que busquen referentes, que si pueden encuentren a un
maestro o una maestra que las guíe y las acompañe en el proceso. Que exploren mucho, que prueben
distintas ramas de la magia hasta descubrir qué es lo que de verdad les vibra.
Y
también que sean asistentes, ¿por qué no? Para mí fue un aprendizaje enorme: pude
ver el detrás de
escena, entender cómo se vive de este arte, no solo desde lo artístico, sino también desde lo organizativo, lo profesional, lo
humano.
Quizá
son muchos consejos para
una niña pequeña, pero si tuviera que
resumirlo en uno solo sería este: que se entreguen a la magia con todo.
- ¿Crees que es importante tener referentes femeninos?
Creo
que es sumamente importante tener referentes femeninos con los que las niñas se
sientan identificadas. Para mí lo fue una gran maga llamada Ekaterina Dobrokotova, que es rusa.
Cuando empecé en la magia, encontré sus videos en YouTube y me pasaba horas viéndolos. Hasta el día de hoy le agradezco muchísimo, y por suerte tenemos
contacto desde que yo me inicié hace ya 17 años.
Ella
hacía cosas
impresionantes de cardistry y florituras con cartas, y eso me motivó al 200%. Si ya estaba motivada,
verla a ella me dio unas ganas brutales, como ese pensamiento de: «si ella
puede, yo también». Además, llega un punto en el que se
vuelve muy monótono ver siempre hombres: tutoriales de hombres, trucos por
hombres, referencias masculinas todo el tiempo. Cuando ves a una mujer, claro
que motiva, claro que emociona, claro que te hace sentir una alianza, una
comunidad con alguien que se parece más a ti.
Y
no solo es importante tener referentes lejanos, también lo es el entorno en el que creces: la familia, las personas con las
que te relacionas. Que te impulsen, que te animen, en lugar de cerrarte puertas
o ponerte trabas con frases como « ¿por qué te vas a dedicar a eso?», «eso no es de mujeres» o cualquier límite impuesto solo por tu género. Tener apoyo y referentes cambia
completamente el camino.





