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Amèlie: maga, profesional y artista

Amèlie: maga, profesional y artista

Allá por el año 2002, en la emblemática sala Houdini de Madrid, nació Amèlie, una de nuestras magas más reconocidas. Se formó en diferentes escuelas, acudió a clases particulares con magos expertos en diferentes tipos de magia, complementó su formación con artes afines como el clown, teatro, danza y técnicas aéreas de circo y fue miembro de diferentes sociedades mágicas.


Comenzó su carrera con un número de magia visual para galas de tan solo 13 minutos.  Vino luego Con mi magia y tu imaginación, un espectáculo donde maga y público conectan para crear una obra de arte, un arrebato de amor o un simple pero transformador viaje. Y le han seguido más, como Consiste en Soñar. Con su estilo que combina magia, poesía, dulzura y encantamiento, ha obtenido premios como el Primer Premio Magia Infantil Parque Warner o el Tercer Premio Magia General Congreso Mágico Nacional, entre otros. En los últimos años, se ha centrado también en la investigación de la magia de calle, participando en festivales de reconocido prestigio como Lisboa Mágica y recibiendo el tercer premio en el Congreso Europeo de Magia de Calle (Turín 2024= y el segundo premio en St.Wendel (Alemania 2025).

 

Amèlie –nombre artístico inspirado en el personaje  de la película Amèlie, estrenada el 19 de Octubre del 2001, dirigida por Jean-Pierre Jeunet− es el «alter ego» de Rosana Vidal, una mujer que hace ya 23 años decidió subirse al escenario y mostrar al mundo la magia que hay atrapada en su interior.  

 

-¿Qué tiene la magia que ha conseguido atraparte?

La magia es infinita. Llega hasta donde llegue tu imaginación, la de un espectador o la de otro mago. Es creativa, imposible, bella y tiene un lenguaje basado en el símbolo. Tiene la capacidad de hacer felices a muchas personas. Es un lenguaje universal con el que comunicarse con cualquier persona. 

 

-¿Por qué quisiste ser maga?

Primero solo fue un hobby. Pasaron 3 o 4 años, hasta que empecé a crear mis rutinas propias para poder actuar. Quería actuar, verme en un escenario, crear mis actuaciones, elegir mi ropa, expresarme, aprender...

 

-¿Cómo te gusta que te conozca la gente? ¿Maga? ¿Ilusionista?...

Maga 


-¿Qué tipo de maga te consideras?

Profesional, sin duda, que no es poco.


-¿Cuál es el tipo de magia haces?

Sobre todo, magia general o de escenario.

-¿Cuál es el público más entusiasta?

El que no tiene  acceso de forma habitual a espectáculos creo que lo disfruta más.

 

-¿El más entregado?

Los niños se entregan totalmente y lo comunican. Los adultos se entregan también, pero lo expresan menos.

 
-¿Qué te dijeron tus padres cuando les dijiste que querías ser maga? ¿Te apoyaron?

Bueno, la intención de dedicarme 100% a la magia vino con los años y con cierto éxito conseguido. Antes de eso era una pasión que compaginaba con mis trabajos y estudios. Una vez dije, mientras comíamos en mi casa: «¿Os imagináis que algún día pueda trabajar de ello?», y rápido se escuchó una frase que se refería a la dificultad de algo así. Me sentó mal, lo confieso, pero no me disuadió para intentarlo. Con los años me apoyaron. 

 

-¿Qué te comentaban los/as amigos/as?

Siempre he notado cierta simpatía por mis habilidades mágicas, pero tuvieron que pasar años para que se me valorara como profesional.

 

-¿Crees que la magia sigue siendo un mundo de hombres?

Creo que el mundo en general tiene que evolucionar hacia una percepción y trato diferente hacia la mujer. La magia no será menos. Es cierto que cada vez hay más mujeres profesionales empoderadas en el sector, pero a veces siguen luchando con creencias un tanto obsoletas.

 

-¿Es difícil abrirse camino siendo mujer?

Es difícil siendo hombre y mujer. Cada cual con su género tiene unas dificultades u otras. Cada artista tiene sus dificultades propias, según quiera expresarse, a quién y cómo.

 

-¿Hay buen rollo entre magas y magos?

Entre unos y otras sí y entre otras y unos no, como en todas partes  y todos los gremios. Personalmente tengo buen rollo con magos y magas sin que me afecte el género. 

-¿Es diferente la magia que hace una maga de la que hace un mago?

No me lo parece. Es posible que haya habido tendencias en lo que viene siendo la selección de juegos o tipo de presentaciones, pero eso está cambiando. Cada vez más hay magas que se diferencian de forma genuina entre sus compañeros y compañeras.


-¿Por qué crees que hay menos mujeres dedicadas a la magia profesionalmente?

Creo que han faltado referentes, visibilidad, oportunidad y que el mundo de la magia fuera más accesible. ¡¡Ahora todo eso existe!! Así que cada vez hay más niñas que sueñan ser magas. 


-¿Quién fue tu referente en el mundo de la magia?

En ese momento, todos los magos que me rodeaban y que ya eran profesionales. Más adelante, aquellos que hacían la magia que más me gustaba: la clásica en escenario. Y posteriormente, referentes internacionales que tenían números extraordinarios.

 

- ¿Una mujer?

Tina Lenert.

 

-¿Un hombre?

Xavier Mortimer.

-¿Qué consejo le darías a las niñas que quieren dedicarse al mundo de la magia?

Para mi sentirme inspirada por otros artistas es clave. Uno de mis consejos es que consuman arte en todas sus formas. Creo que otra cosa que también es crucial es rodearse de las personas adecuadas que aporten no solo en la magia sino también en lo personal, un disfrute y un bien estar en ti. Crear un grupo de amigos o grupo de trabajo es muy productivo. Actualmente esto se puede conseguir a través de las escuelas o círculos  mágicos y sociedades.

 

-Y ¿qué le dirías a sus padres?
Bueno, si tuviera que hacerlo, les diría que cuiden mucho las palabras que dirigen a sus hijos porque pueden condicionarles en su futuro, para bien y para mal. Yo soy de la opinión que es mejor dar alas que cortarlas, pero no soy madre, así que digo todo esto con el mayor respeto y prudencia.

-Una anécdota que te haya marcado por divertida, sorprendente, porque el juego o truco costaba que saliera pero supiste resolver... algo que siempre recuerdas. 

Una de las cosas que más recuerdo de toda mi trayectoria mágica son los «errores» o los fallos. Esos siempre son de los que más aprendes. Con el tiempo, lejos de causarme malestar, han sido una puerta al conocimiento personal, a la aceptación y también a la creatividad. Resolver algo que no está previsto en escena puede convertirse en lo que tú quieras: un drama o un tremendo golpe de suerte. Recuerdo quedarme en blanco con la rutina de aros chinos, justo antes de una técnica complicada. Y era de las primeras veces que actuaba en un gran escenario con compañeros internacionales. Los mecanismos de la mente son poderosos y es otro de los factores que hay que aprender a controlar. El miedo, el estrés, demasiada autoexigencia o perfeccionismo  pueden hacer que lo que debería ser un disfrute se convierta en una pesadilla. Como gestionamos nuestro trabajo a nivel emocional es vital para que sea sostenible.


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