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Mentes mágicas

Mentes mágicas

Si pudiéramos entrar en la mente de un mago o de una maga, seguro que veríamos cartas, monedas, cuerdas…y un sinfín de objetos e ideas girando sin parar en su cabeza. Y todo con un fin: encontrar el mejor truco con el que  «engañar» a su público. Porque de eso trata la magia, de crear una ilusión momentánea que haga creer que lo imposible es posible sin que se  descubra el truco. Para eso, los magos y magas combinan tres principios clave: habilidad técnica, psicología y un estricto código ético. O lo que es lo mismo: su mente es una combinación de artista, psicólogo y artesano, dedicada a crear asombro a través de la maestría técnica y un profundo respeto por el arte del ilusionismo.

Los magos y magas deben manejar el arte escénico. La distracción es, quizá, el principio más crucial. Los ilusionistas son expertos en dirigir la atención del público hacia donde desean —mediante movimiento, conversación o contacto visual—  para ocultar movimientos secretos o manipulaciones, y crear una experiencia maravillosa e inexplicable.

Utilizan la psicología para romper patrones de pensamiento y explotar los sesgos cognitivos, como la atención selectiva, para que el público no anticipe lo que va a suceder.

Los ilusionistas emplean estas técnicas que deben enriquecer con una gran habilidad manual y coordinación ojo-mano, lo que se conoce como prestidigitación. Detrás de cada ilusión, hay miles de horas de práctica para que los movimientos parezcan naturales y fluidos.

Y como guinda de este pastel mágico, es fundamental una buena puesta en escena que sea original. Porque la presentación es tan importante como el truco en sí. 

La mentalidad de un mago o de una maga también se rige por un estricto código de conducta que es esencial para preservar el arte:

  • Nunca revelar el secreto. La regla de oro es no explicar cómo se hace un truco. Revelar el método destruye la ilusión y la magia para el público general. Esta regla solo se rompe en círculos privados, entre magos y magas, con fines de aprendizaje y mejora mutua.
  • No repetir el mismo truco a la misma audiencia. Una vez que el público ha visto un efecto, el asombro se reduce si se repite. La sorpresa y el misterio son elementos clave de la magia.

  • Ser profesional y respetuoso: Mantener la integridad y la responsabilidad hacia el público y hacia el arte de la magia es fundamental. 

Y si queréis saber más cosas sobre lo que hay en la mente de magos y magas, el libro del mago estadounidense Joshua Jay, Cómo piensan los magos,  esconde algunos de los grandes secretos. Da respuestas a muchas preguntas que, seguramente, se os han pasado por la mente alguna vez.  

 

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