Aún más Magia pensada

978-84-15058-69-4
50,00€
Año de Edición: 2025

DISPONIBLE El 9/01/26… quizás antes

264 págs.
Encuadernación: rústica con solapas
Formato: 17cmx24cm
Impreso a todo color

Tercer y último tomo de la trilogía de Ramón Riobóo

Es un verdadero orgullo para Páginas presentar a la comunidad mágica este libro. Un verdadero trabajo en equipo realizado con máximo cariño y respeto por amigos y profesionales. Sanfru, Greca, Woody Aragón, David Redondo, Pablo Basterrechea, Dani DaOrtiz, Miguel Gómez… bajo la batuta de Páginas. Estamos seguros de que Ramón estaría feliz con el resultado.

Muy pronto podrás disfrutar de su legado. Un nuevo tomo que completa la trilogía y rinde homenaje a un recorrido fundamental dentro de la cartomagia española. Un libro que mantendrá vivo el arsenal de magia pensada de Ramón Riobóo.

«Hoy, sus amigos seguimos citando sus frases, estudiando sus métodos, presentando sus juegos. Este libro no solo rinde homenaje a su memoria: la prolonga. Cada carta que se baraja siguiendo sus enseñanzas, cada sonrisa que provoca uno de sus juegos, es una manera de decirle gracias. Los magos le echamos mucho de menos. Colaborar en este libro, para mí ha sido como volver a estar con Ramón. Admirando y disfrutando de su genio y su buena magia. Un Ramón que, en cada idea, en toda su magia, busca y busca lo mismo: el engaño y lo imposible. Don Erre que erre».

Woody Aragón

«Por suerte, su magia sigue muy viva. Y con Aún más Magia pensada, todavía más. Y es que leer este increíble trabajo es como estar enfrente de Ramón. Recopilado y revisado por personas que lo conocieron muy de cerca y que, al igual que yo, sintieron los imposibles del Sr. Riobóo. Por ello, estos juegos están escritos desde la admiración, el cariño y el amor a quien fue una persona verdaderamente entrañable. Perfectamente desglosado, podrás encontrar rápidamente lo que buscas: juegos con preparación o con baraja prestada; con estructura sólida o solo alguna técnica o idea que podamos encajar en otro juego; con carta extra; con cartas especiales… ¡Será como preguntarle directamente a Ramón!»

Dani DaOrtiz

Agradecimientos 

Dedicatorias 

Prólogo. Dani DaOrtiz 

Introducción. Woody Aragón

 

Capítulo 1: Argucias y manipulaciones

Repartiendo y forzando 

Octosexta  

Decimocuarta  

Forzaje repartiendo y manipulando

Mi forzaje especial  

Octava carta, buena suerte final  

Tienes demasiadas cartas 

Octosexta superlibre

Octosextapapelitomnemo

Olram sin ir alternas

Escribir «NO» para no fallar en afirmaciones 


Capítulo 2: Juegos sin preparación ni manipulación

Clave a distancia. Carta detective

El ADN o código genético

Sistema cara arriba y cara abajo con mezcla americana 

La magia encuentra las cartas 

Dos predicciones sorprendentes 


Capítulo 3: Juegos con preparación y ordenación

El millón y los siete niños de Écija 142857

Control americano del caos

Adivinando por eliminación 

Traspasando lo imposible 

Abracadabra y tu novia 

Palo y valor con trece cartas en serie  

Sorpresa, sorpresa 

El tablero cabalístico 

Mecanismo carta de bolsillo a bolsillo


Capítulo 4: Juegos basados en sistemas + o - matemáticos

Bujero con doble pista 

Complemento y equidistancia 

Dos paquetes casi iguales y complemento 

Equidistante y matemático 

Forzaje doble 


Capítulo 5: Juegos con preparación, carta extra y/o manipulación

Engaño y misdirection 

Puntos cardinales, un amuleto y una baraja 

Un poco de mano izquierda 

Rey rojo encuentra Dama azul 


Capítulo 6: Juegos con cartas especiales

Blanqueando cartas 

Borrando cartas mentalmente 

Todas blancas menos la tuya 

La carta chamuscada 

Romeo y Julieta dorso escrito 

Blanca predicción 


Reconstrucciones

Introducción, por Woody Aragón 

El de Jim Swain 

Ases a través de la mesa 

Los magos y los sombreros

Miraskill al estilo Riobóo 

El tapiz 

Artículos de Ramón Riobóo para la Circular de la EMM 

Álbum de oro. Ramón entre amigos 

Con Juan Tamariz supe que quería dedicar mi vida a los magos. Y en muchas ocasiones, Ramón me facilitó ese camino. Y es que ver a Ramón siempre fue mirar más allá. Mirar donde la técnica encuentra coberturas en forma de detalles, de «maldades», de ingeniosos caminos matemáticos y automáticos que adentran al espectador (profano o mago) en un mundo lleno de imposibles. Da igual cuán conocedor fueses: siempre te engañaba.

Tuve la suerte de convivir con él en «algunas» reuniones de la SEI de Madrid y en «muchos» encuentros en los veranos de Cádiz, junto a Juan Tamariz, Pepe Domínguez, Juan Escolano, Vicente Canuto y tantos otros grandísimos amigos. Y siempre, cuando nos mostraba un efecto, nos dejaba pensando un largo tiempo antes de deleitarnos con una nueva técnica que había encontrado o ideado, y que había convertido magistralmente en un bombazo. Cuando Ramón sacaba su vieja baraja, ya sabíamos que nos iba a volar la cabeza. ¡Y vaya que lo hacía!

Su cercanía con todos los magos que se le acercaban facilitaba que su magia llegase aún más allá. Siempre dispuesto a compartir su creatividad con todos. He visto a muchos magos triunfar con juegos de Ramón, incluso haciéndolos para otros magos. Y es que así eran las «técnicas Rioboorianas».

Por suerte para todos, su magia sigue muy viva. Y lo hace con Aún más magia pensada. Y es que leer este increíble trabajo es como estar enfrente de Ramón. Recopilado y revisado por personas que lo conocieron muy de cerca y que, al igual que yo, sintieron los imposibles del Sr. Riobóo. Por ello, estos juegos están escritos desde la admiración, el cariño y el amor a quien fue una persona verdaderamente entrañable. Perfectamente desglosado, podrás encontrar rápidamente lo que buscas: juegos con preparación o con baraja prestada; con estructura sólida o solo alguna técnica o idea que podamos encajar en otro juego; con carta extra; con cartas especiales… ¡Será como preguntarle directamente a Ramón!

Cada uno de los casi cuarenta nuevos juegos que vas a encontrar valdrá la pena estudiarlo, ensayarlo y disfrutarlo.

Si ya has leído a Ramón en cualquiera de sus obras anteriores, ya sabes de lo que hablo y estarás deseando avanzar a la siguiente página. Si, por el contrario, es tu primera vez, presta atención a cada juego, a cada párrafo, a cada página, porque en este recorrido encontrarás verdaderos tesoros.

Por mi parte, agradezco enormemente a la familia Riobóo, a Sanfru y Greca, a Páginas y a todos los que han colaborado para hacer posible este nuevo encuentro con Ramón, aunque sea en forma literaria. ¡Ya le echaba de menos!

Dani DaOrtiz



«Mi tío Ramón vivió varias vidas en una. Al trantrán, y sin aspavientos, consiguió sacar buena nota en todas. 

Aprendió inglés de forma totalmente autodidacta, pasando una temporada en Londres. Después, estudió la compleja carrera de Ingeniería Técnica Industrial en tiempo y forma, ejerciendo como perito industrial.  

A los treinta y pocos, su cinefilia le llevó a estudiar en la Escuela Oficial de Cine de Madrid, dirigiendo varios cortometrajes y un mediometraje.

Paralelamente, completó, sin pestañear, la carrera de Ciencias de la Información, que le permitió trabajar en TVE como periodista y realizador todoterreno, desarrollando su ingenio inagotable en programas emblemáticos. Se jubiló anticipadamente porque necesitaba tiempo para una reinvención más.

A los cincuenta y pico, deslumbrado por un seminario de Juan Tamariz, se adentró en el mundo de la magia, y en un tiempo récord logró premios importantes y reconocimiento. Su prioridad no fue nunca subirse al escenario, sino estar entre bambalinas maquinando en la fabricación de trucos, empeñado en sorprender con su magia a sus colegas magos.

Fue también un apasionado de la informática, de la tecnología, de la ciencia, de las matemáticas, un discutidor obstinado acerca de cualquier tema, un disfrutón de la cocina, de su soledad, de sus sagrados encuentros sociales, de sus viajes mágicos.

Su religión y su motor vital fue la curiosidad. Si la famosa ley de vida le hubiera dejado, estaría ahora reinventándose de nuevo, investigando la actual revolución de la Inteligencia Artificial con su superdotada inteligencia natural.

Mi tío Ramón no le tenía miedo a la muerte, solo a la enfermedad. También aquí consiguió su objetivo, irse sin hacer ruido. Como por arte de su magia pensada.»

Sergio Riobóo



Este tercer tomo nace con una emoción agridulce: la alegría de culminar una obra largamente esperada y la tristeza de hacerlo sin la presencia de quien la inició, Ramón Riobóo.

Agradecemos profundamente a su familia por abrir un universo íntimo de apuntes, ideas y juegos, sin los cuales este libro no sería posible. También a Greca y Sanfru, quienes dieron el primer paso para recuperar su legado. Su ardua labor silenciosa fue el primer acto de magia y de cariño. 

Nuestro agradecimiento se extiende a David Redondo, cuyo trabajo fue mucho más allá de una revisión: aportó criterio y cuidado, garantizando la coherencia y fidelidad al espíritu del autor. A Woody Aragón, quien depuró y enriqueció el contenido de Aún más magia pensada. No solo iluminó las fortalezas de cada efecto, sino que reconstruyó rutinas completas, estableciendo influencias y conexiones con otros magos creadores, con una perspectiva del pensamiento de Riobóo que traspasa fronteras. A Dani DaOrtiz, que sumó el prólogo cargado de afecto y admiración hacia Ramón. A Pablo Basterrechea, a Belén San Frutos y Ana Alesanco, y al gran Miguel Gómez por su apoyo constante. El diseño y la maquetación del libro han sido también un viaje minucioso, que honra el estilo único de Riobóo, con guiños visuales que reflejan su personalidad y la esencia de su magia y de la magia española. Gracias a Antonio Fernández y Gabriela Goldadler por cuidar cada detalle de la obra.

Celebramos la colaboración y la fuerza de una comunidad cuando se une para preservar la herencia artística de un maestro. Esta publicación no solo cierra una trilogía, sino que abre una puerta para que nuevas generaciones sigan estudiando y disfrutando de la magia de este creador excepcional.

Es un orgullo para Páginas rendir este homenaje a Ramón Riobóo.

Cuidar la memoria de nuestros autores es una responsabilidad y también un privilegio. 

La Editora


Cuando la familia de Ramón me pidió que diera forma al tercer tomo de su trilogía —junto a Sanfru— sentí algo parecido a una oleada doble: por un lado, la alegría de saber que sus ideas seguirían vivas; por otro, un orgullo profundo, de esos que no necesitan explicación porque se sienten en el pecho, como un peso dulce.

Pero después llegó el miedo. No un miedo cualquiera, sino ese que aparece cuando uno comprende la responsabilidad real de una tarea. Dudé de mi capacidad y dudé, aún más, de ser digno del honor que me ofrecían. Con el tiempo entendí que esas dudas no desaparecerían del todo, y quizá es mejor así: acompañan, recuerdan, ponen en perspectiva.

Aun así, decidí seguir adelante. Primero, porque aunque no sé si merezco este privilegio, es un regalo. Y los regalos —los verdaderos— no siempre llegan cuando uno se siente preparado. A veces simplemente llegan, igual que llegan golpes que nunca pedimos. Acepté este honor como un acto de gratitud hacia la vida, que de vez en cuando también se acuerda de darnos algo bueno.

El segundo motivo fue más íntimo. Amo profundamente la magia de Ramón. Lo que me enseñó, lo que me inspiró, lo que transformó en mí. Mi manera de entender la magia está construida sobre muchas de sus ideas; quizá no alcance su altura, pero intento caminar subido a hombros de gigantes, y él fue uno de los mayores.

Lo que no esperaba era que este proceso me lo devolviera. Durante muchas noches tuve el impulso de llamarle, de preguntarle algo, de compartir una duda absurda o un hallazgo pequeño. La mano iba al teléfono antes de que la memoria me recordara que ese gesto ya era imposible. Pero esa necesidad abrió otra puerta: empecé a conversar con él en mi cabeza, con esa voz suya que aún recuerdo con claridad. Esas conversaciones —imperfectas, imaginadas— me acompañaron durante todo el camino.

Trabajar en este libro significó volver a escuchar sus ideas brillantes, reencontrarme con su ingenio, sentir de nuevo su manera única de pensar la magia. Hubo noches en las que, gracias a este proyecto, fue como tenerle cerca otra vez. Solo por eso, ya habría valido la pena.

Mi intención ha sido siempre la misma: respetar su filosofía, no enturbiar su voz, avanzar con la discreción de quien recorre un camino que no le pertenece, procurando que las huellas visibles sigan siendo solo las suyas.

Gracias, Sergio (como representante de la familia), por confiar en mí y abrirme la puerta de este viaje.

Gracias, Sanfru, por caminar a mi lado.

Y gracias, Ramón. Por lo que diste, por lo que enseñaste, por lo que dejaste escrito y por lo que dejaste en quienes te admiramos. Este tercer tomo es apenas una ventana pequeña hacia tu legado, pero es un honor haber ayudado a que se abra.

Greca de Blas


Querido Ramón:

Compañero de viaje por más de treinta años en este apasionante mundo del arte de la magia. Nos conocimos antes de que nos examináramos en la SEI. Fuiste amigo, mentor, el Dai Vernon español, brillante, generoso como nadie, jamás te guardaste nada para ti. Tu ordenador quedó abierto para que, gracias a tu familia, los magos no nos perdiésemos esas grandes ideas que iban surgiendo y que escribías para ir madurándolas y mejorándolas constantemente.

¡Cómo te echamos de menos! En la sociedad, todos los que se reunían alrededor de la mesa donde te sentabas. En las otras reuniones del CIP, COCIMAGOS, con Sayalero, Tertre, Muro, Garum, Dilema, César, Carlos López… Hemos compartido tantas y tantas tardes haciendo magia. 

Me corregías y yo empeñado en que eso no era así, pero… tenías razón. Te describía el juego de un gran mago… y tú me dejabas con la boca abierta: «Sí, el juego es bueno. Yo hago uno parecido, pero el mío es mejor». Y tenías razón. Has tenido ideas geniales. Has creado efectos maravillosos, has mejorado juegos transformándolos en verdaderas obras de arte. He sido un privilegiado por vivirlo tan de cerca. Lamento no haber aprovechado más aún el tiempo. Te veía cada día y te tenía a mano para preguntarte siempre. Pero no imaginé que pudieras partir tan pronto. Me quedé huérfano. Te echo mucho de menos, Ramón. Sin duda nos encontraremos en el otro mundo. 

Sanfru

Tienes que estar identificado para dejar una una reseña
Palabras clave
CircularDani DaOrtizEscuela mágica de MadridRiobóoTamarizWoody Aragóncartomagiamagiamagia pensadamatemagia
Comparte

RELACIONADOS

Nivel Intermedio