PRÓLOGO
Gran escuela cartomágica V
Roberto Giobbi

Prólogo de John Carney
Discurso de graduación ante la promoción del año 2003
de la Gran Escuela Cartomágica
En la vida uno tiene muchas lecciones que aprender, lecciones que van desde las más básicas sobre cómo mantenerse en pie y empezar a caminar, hasta otras más complejas que tienen que ver con las relaciones con los demás, las finanzas y el desarrollo personal. En algún momento a lo largo de este camino, a algunos nos apetece incluso pararnos a aprender algo tan mundano como un juego de magia con cartas. Sin embargo, mis consejos serían los mismos para cualquiera de estos caminos del saber:
1. Elige sabiamente a tus maestros. Sería de necios adorar al primer “experto” que se nos cruzase por delante. Imaginemos que ninguno de nosotros ha visto el fuego jamás y que un buen día nos postramos a los pies del primero al que vemos encender una cerilla. Seguramente terminaríamos heredando tanto sus secretos como todas sus limitaciones. Pero pienso que haríamos mejor en estudiar distintos estilos y formas de pensar, para así sopesar las diferentes opiniones y tomar nuestras propias decisiones con buen criterio. El mejor maestro es el estudiante, el que sigue buscando respuestas, el que toma notas, el que experimenta y se formula preguntas que nadie antes se ha planteado.
2. Adopta la mentalidad del estudiante. No vale sentarse a esperar que el profesor o el libro “nos enseñen”. Tenemos que imponernos el deber de aprender y hacer preguntas, experimentar y tomar notas. Hay que vencer la pereza y hacer los deberes. El verdadero estudiante busca problemas, expurga imperfecciones y no deja tras de sí más que resultados limpios y puros.
3. Aprende a cometer muchos errores... una sola vez. La perfección no es una meta razonable. En su lugar, deberíamos esforzarnos por mejorar continuamente, por ser siempre un poco mejores de lo que éramos el día anterior, por avanzar hacia la meta de la perfección dando un pasito cada día. Jamás la alcanzaremos, pero con esfuerzos concienzudos quizá lleguemos tan cerca que podamos aspirar su dulce perfume. Asimismo, debemos tener el valor de confiar en la musa de nuestra inspiración personal y poner un poco de nosotros mismos en todo lo que hagamos. Los detalles son la esencia del arte. Además, hacen que mantengamos el interés por lo que hacemos así como nuestra capacidad de asombro.
4. Ten paciencia. Nada que valga la pena se consiguió sin tiempo, pruebas y errores. La comprensión es algo que crece poco a poco. Pongamos por ejemplo la comprensión de algo tan complejo y sutil como una lengua. Primero aprendemos el alfabeto, luego las palabras, luego frases y párrafos. Aprendemos después cómo cambia el significado de acuerdo con el contexto al que dan lugar el tipo, el orden y la inflexión de las palabras que elegimos. A lo mejor incluso lleguemos un día a ser capaces de entender y expresar conceptos abstractos y complejos: el amor de un soneto de Shakespeare, o lo trágico de la condición humana en una novela de Steinbeck, o la energía en estado puro de las letras de Elvis Costello. Pero todas estas expresiones tan intensas y únicas no podrían siquiera haberse creado sin un aumento gradual de la comprensión y sin tremendos esfuerzos.
Sería de inmaduros pensar que todo nos va a llover del cielo, y que el talento y la comprensión nos llegará como la leche materna al recién nacido. Pero que no comprendamos las cosas durante los primeros días, semanas o meses no significa que no podremos hacerlo nunca; sólo quiere decir que tenemos que seguir trabajando.
La buena noticia es que hemos encontrado la encarnación de lo mejor de todas las cualidades que he mencionado en mi buen amigo Roberto Giobbi. Su concepción integral del aprendizaje, unida a lo vasto de su conocimiento y su meticulosidad, han puesto en nuestras manos la mejor fuente que puede existir para crear y presentar cartomagia del más alto nivel. Cualquiera que estudie con aplicación las lecciones presentadas en estos tomos puede dar prácticamente por seguro que se graduará con honores de maestro en la “Gran Escuela Cartomágica”.
Studio City, febrero de 2001