PRÓLOGO
El libro de las maravillas 1
Tommy Wonder

Aquí está, por fin, "El libro de las maravillas". La verdad es que me ha llevado mucho más tiempo del que esperaba. Hace unos siete años que compré mi primer ordenador con la única intención de escribir esta obra... y ahora me encuentro escribiendo esta introducción en mi segundo ordenador. Pero antes de que puedas pensar que durante estos últimos siete años no he hecho otra cosa que pasarme el día sentado frente al monitor, te confieso que surgieron ciertas distracciones que requirieron mi atención.
En las siguientes páginas vas a encontrar gran parte del material que he creado a lo largo de los últimos veintisiete años. Aunque se han descrito todos los efectos y rutinas de forma detallada, espero que no los presentes nunca de manera servil, sin reflexión ninguna por tu parte. Tal conducta aportaría poco a tu desarrollo. Yo disfruto leyendo libros de magia, pero nunca con la intención de encontrar material nuevo para mis actuaciones. Veo los libros como fuentes de conocimiento y, ocasionalmente, incluso de inspiración. Algunas veces busco las estructuras inherentes a cada efecto; otras, simplemente leo las descripciones por puro placer. Mi actitud es como la de un pintor que se entretiene con un libro de pintura. Me gusta saber lo que hacen mis colegas. A lo mejor puedo aprender de ellos, obtener nuevas ideas, o quizá inspiración que me guíe hacia una magia mejor. Pero sería muy extraño que un pintor leyese libros de pintura para encontrar imágenes que copiar. ¿Te imaginas?: "Soy pintor. Pinto lo que otros han pintado ya", o "Sí, pinto copias. ¡Pero, cuidado, que los originales los he encontrado en un libro de pintura! ¿Por qué si no se molestarían mis colegas en publicar sus trabajos salvo para enseñarme a pintar sus cuadros?". Sí, claro que puedes estar de acuerdo con esta opinión, incluso defender este tipo de comportamiento... ¡Pero qué pobreza!
De todos modos, mi intención no es enseñarte a hacer mis rutinas. En lugar de eso, quiero mostrarte a través de estos ejemplos cómo he resuelto ciertos problemas, cómo he ehecho para materializar aquello que había concebido dentro de mi cabeza, y cuál es mi manera de pensar... Por si pudieras obtener algo de provecho de todo ello.
He aprendido mucho intentando comprender la manera en que otros piensan. Su forma de enfocar los problemas me ha proporcionado ideas, me ha ofrecido nuevas posibilidades y estimulado mi creatividad.
Si algo de lo que contienen estas páginas hace lo mismo por ti, incluso aunque estés en total desacuerdo con mis ideas, eso querrá decir que en algo te habrán aprovechado, y que estos libros te han resultado útiles. Si estas páginas te animan a progresar, ¡estupendo! Si no, ¡qué lástima!
Siempre me ha parecido curioso escuchar a alguien decir: "¡Es un libro magnífico! ¡Dice justo lo mismo que opino yo!". Personalmente, pensaría que dicho libro no vale la pena. Claro que apuntalaría tus propias ideas... pero poco más. El progreso no siempre es algo cómodo. Atreverte a salir de tu cómodo mundo personal a menudo reporta mayores beneficios al final. El momento en que algo te fuerza a volver a plantearte aquello que pensabas que era verdad, bien puede significar el instante en que se te abran las puertas del progreso.
Ir en contra de aquello en lo que crees, acabar con el pensamiento dogmático... eso es lo que hace falta, mucho más que preceptos de pacotilla que sólo te dan la comodidad de saber que otros piensan como tú... o por ti. 
Esta obra contiene unos cuantos fragmentos "teóricos". Espero que no los tomes por nada sagrado ni los conviertas en dogma. Me gustaría, en cambio, que los vieses como algo sobre lo que reflexionar. Pensar como un individuo y cuestionar dogmas son prácticas que pueden contribuir a nuestro crecimiento.
El verdadero objetivo de estos libros no es enseñarte rutinas, ni tampoco verdades teóricas escritas en piedra. Creo firmemente que no se puede enseñar magia. Uno puede aprender, pero la magia no se puede enseñar. ¿Cómo puedo saber yo lo que tú necesitas, lo que tú tienes que hacer, o lo que tú piensas? La única manera de aprender es que pienses por ti mismo. Tienes que pensar; tienes que trabajar, tienes que estudiar y experimentar. Y nadie lo va a hacer por ti. No creas a esas personas que aseguran poder enseñarte. No pueden tomar decisiones ni pensar en tu lugar, sencillamente porque ellos no son tú. Tienes que hacerlo tú solo. No hay otra forma. No hay atajos para obtener resultados auténticos, por mucho que algunos intenten hacerte creer lo contrario.
No pretendo enseñar nada. Sólo espero que se cumpla mi intención verdadera (si no en muchos, al menos en algunos de mis lectores): que esta obra les anime a pensar, a experimentar, a descartar unas soluciones, a aceptar otras, a replantearse cosas, a odiar, a amar y a pelear con la magia. Dale la vuelta, tira de ella, empújala, hacia delante, hacia atrás... y deja que ella haga lo mismo contigo. ¡Es un proceso verdaderamente estimulante, fascinante, interesante, emocionante!
De esta manera, a buen seguro sorprenderás a la magia y, entonces... ¡la magia te sorprenderá a ti!

Tommy Wonder.
Lisse, Holanda, 1996