PRÓLOGO
Más magia pensada, tapa dura + dvd
Ramón Riobóo

Por Vicente Canuto

Me alegra que Ramón me haya invitado a escribir el prólogo de este libro, porque lo he visto nacer poco a poco. Con él paso parte de los veranos en Cádiz, charlando amigablemente en las plácidas tertulias mágicas junto a Pepe Domínguez, Juan Tamariz y otros muchos magos que por allí se dejan caer. Nos reunimos todas las tardes, y vamos compartiendo efectos e ideas para comentarlas y pasar el rato.
Llevaba varios veranos pidiéndole que me hiciera los juegos que pensaba incluir en el trabajo que hoy tienes entre las manos. He visto su evolución, y el nacimiento de algunas ideas que se enriquecían hasta convertirse en las exquisitas maravillas que aquí encontrarás.
Siempre me había preguntado cómo serían las personas a las que se les ocurren esos trucos y consiguen que los prodigios con las cartas salgan «solos». Me los imaginaba como una especie de científicos medio chiflados, pero conocer a Ramón me hizo romper con esa imagen, porque es una persona normal y amable, siempre dispuesta a hacerte uno de sus juegos en cuanto se lo pides y presto a resolver cualquier problema mágico que estés estudiando; es decir, un tipo muy servicial.
Es un experto en astucias psicológicas, y tiene una buena capacidad para el cálculo. Por eso, donde la mayoría de los magos «metemos» una manipulación, él coloca una ingeniosa sutileza o un principio matemático. Ramón dedica un capítulo a contar sus principales armas, pero te recomiendo que no te quedes ahí y analices con detenimiento todos los juegos, pues están repletos de detalles que aumentarán tu arsenal de técnicas mágicas. En los juegos descritos hay nuevos argumentos y nuevas maneras de aplicar los principios conocidos, consiguiendo que no «huelan» a matemáticas y que no se reconozcan al verlos hacer, y algunos principios nuevos, como el «Principio del Bujero», muy ingenioso y engañoso. También te recomiendo que leas atentamente la presentación de una de sus aplicaciones, el juego «Yo siempre fallo y, por tanto, nunca fallo», que es extremadamente original.
En general, es un libro con juegos fáciles de hacer, pero los aficionados más exigentes «amantes de las dificultades», también encontrarán magníficos efectos que obligan a ejercitar la mente, pues requieren buena memoria, atención y, a veces, rapidez de cálculo. Los lectores jóvenes llevarán a cabo una más que conveniente gimnasia mental y los más mayorcitos descubrirán que es una excelente manera de mantener activas las neuronas: una fuente de eterna juventud. La prueba la tenemos en el propio Ramón, que no es joven, y calcula de un modo impresionante mientras presenta. ¡La receta funciona!
Aunque seas un mago manipulador empedernido, de los que desprecian los juegos matemáticos, si estás una tarde con él conseguirá que te aficiones al uso de sus argucias maquiavélicas. Y, cuando vuelvas a casa, sentirás el deseo de ponerte a trabajar en alguna de esas creaciones que tanto impacto te han causado. No me lo invento, es lo que he vivido con algunos compañeros magos.
Haciendo honor a su pertenencia a la Escuela Mágica de Madrid, Ramón es un notable teórico-práctico, y nos deleita con unos pensamientos orientados a potenciar el efecto mágico, centrándose siempre en el punto de vista del espectador. En esa línea, el análisis que hace sobre los tres pilares de la magia (el efecto, el método y las condiciones) es realmente interesante.
En definitiva, Ramón, en su segunda obra, nos ha dejado un libro con potentes efectos, con nuevos principios que podemos aplicar en muchos juegos y, sobre todo, con el placer de reflexionar con sus pensamientos mágicos.