PRÓLOGO
Esponjas y algo más
Gran Henry

PRÓLOGO
Por Jesferh
Cuando me pidieron escribir este prólogo, estaba preparando las maletas que me acompañarían en mis vacaciones del año 2008. ¡No tenía tiempo! Aunque su autor era una garantía, tenía que leerme el libro para dar mi opinión.
Tomé el libro y fui devorando sus páginas con la avidez de quien conociendo al autor, ignoraba sin embargo su especialidad en esta rama de la magia. Nunca me habló Henry de esta faceta suya. En nuestros últimos encuentros, ya muy esporádicos, hablábamos del mundo profesional y sus diversas vertientes dentro de la magia. Apenas tocábamos en nuestras conversaciones las nuevas técnicas y los nuevos juegos.
Según iba adentrándome en el libro, fui valorando el magnífico trabajo que Henry ha desarrollado en esta obra. Rutinas de un conocimiento profundo de la materia. Por ejemplo, “Las mejores de los mejores” es una recopilación valiosísima donde el lector puede imaginarse los resultados que obtendrá a través del estudio.
Henry no se ha conformado con la descripción de unas pocas rutinas, sino que nos ofrece un montón de efectos para que podamos elegir los que más se adapten a nuestra personalidad. Nos explica con gran claridad cómo presentarlos ante el público, y cómo ejecutarlos. En este compendio, Henry pone a nuestra disposición su experiencia artística, fruto de muchos años de trabajo. Sólo así se llegan a desarrollar tantos consejos, reglas, advertencias, avisos y enseñanzas. Hasta el título del libro nos muestra cómo es Gran Henry. Esponjas y algo más. El que conoce a Henry sabe que le gusta esconderse una carta en la manga, que luego empleará con maestría, y esa carta en este libro es ese “algo más”. Así es Henry.
Resulta que si el libro es de una calidad extraordinaria, el “algo más…” tiene tanto valor como la esencia misma de la obra. Sus explicaciones de cómo montar una rutina para televisión nos da idea de su dominio de este campo.
En la sección II, Henry nos describe pases con bolas ocultas, como el que llama “El codo como refugio”. Este pase me ha recordado a nuestro inolvidable Frakson en la producción de billetes de dólar. También el que denomina “Detrás de la rodilla” me ha traído a la memoria a mi amigo el magnífico mago japonés-holandés Phoan Jan Tiong, que basaba toda su rutina para restaurantes en esa técnica.
Todos los pases están contrastados por grandes profesionales de la magia, y además llevados con verdadera maestría a la línea de actuación latina por este maestro que es Gran Henry. Recuerdo con cierta nostalgia el tiempo en que Henry marchó a Venezuela. Los dos ejercíamos como magos profesionales aquí en Madrid. Fue por el año 1960 y en nuestras conversaciones siempre surgía el sueño de ensanchar nuestros horizontes marchándonos al extranjero. Yo elegí el norte de Europa y él escogió el Nuevo Mundo. Venezuela en aquella época era como el paraíso para la emigración. Poco tiempo después, Henry me escribió para que fuese con él a ese bonito país, pero el destino no lo quiso así. Hoy somos de los pocos ilusionistas que quedamos de aquella época. Él todavía en activo, y yo ya retirado del mundo profesional. Siempre he admirado su vitalidad y cuando viene a España nos produce una alegría que llena nuestros corazones.
¡Gracias, Henry, por este nuevo libro!