PRÓLOGO
Miguel Ángel Gea: Esencias
Javier Piñeiro

Estaba equivocado.

Pero de esa utópica, y por que no, preciosa equivocación surgió mucha y creo que buena magia.

Hace quince años estaba convencido de que toda mi magia tenía que ser original. Para conseguirlo, me esforcé en inventar multitud de técnicas y efectos, sobre todo con monedas.

El error se hizo evidente en el momento en que cambiaron mis intereses. Ahora todavía creo en la originalidad, en la búsqueda de una magia personal. Pero sé que para alcanzar la calidad absoluta debemos apoyarnos en el pasado, añadir nuestro ingenio y sensibilidad presentes y así concebir una magia nueva.

En los primeros años de mi relación con este arte, casi no actuaba en público. Me bastaba con crear. Cientos de noches, en casa de mis padres (en la cocina, para no despertarles) me dedicaba a inventar técnicas con una paciencia que hoy ya no tengo. Acumulaba ideas sin pensar más allá del día a día. Es muy difícil explicar, para quien no lo ha vivido, el placer que provoca encontrar una solución novedosa y diferente a un problema. Con el tiempo, uno cae en la cuenta de que no es suficiente. Al resto de representantes del arte mágico (intérpretes, “montadores”, directores...) les importa la calidad real ante el público. Y a mi también, por supuesto.

Por aquel entonces, comencé a almacenar mis ideas en carpetas temáticas que fueron engordando con los años. En esa época, la más nutrida era la carpeta azul de las esencias. En ella crecía la trilogía de rutinas que vas a leer -a la que tanto tiempo y esfuerzo creativo he dedicado-, junto a la esencia Carto-numismágica” y la magia con vasos y mangas. Estos forman, en definitiva, el grueso del contenido del libro al que he añadido un capítulo sobre “magia en las manos del espectador”. Había más apartados en la carpeta, pero todavía no les ha llegado el momento de ver la luz.

He decidido publicar ahora este material porque creo que más tarde sería un error. Estos juegos tienen entre diez y quince años. Desde entonces, mi estilo y mi concepción mágica han variado, aunque sigo pensando que encierran ideas valiosas. Como buen padre de estas ideas, pienso que sería una pena que se perdiera. Quizá otros magos puedan rescatarlas y engrandecerlas.

Insisto en que en estos tiempos mi objetivo era casi exclusivamente la creatividad. Lo digo porque no quiero engañar a quien haya comprado el libro (o lo haya copiado, o robiado a un colega) A mi me ha pasado algo así. He leído mucha numismagia norteamericana. Estoy convencido de que en muchos casos el autor no ha probado su material ante público; de lo contrario, no me explico como la calidad puede ser tan dudosa. A lo mejor influye la idiosincrasia del público americano o la interpretación del mago en cuestión. Pero al final me da la sensación de que el que lo ha sufrido he sido yo, que me iba a una actuación con uno de estos juegos, con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, y los espectadores no reaccionaban, o sospechaban en mayor o menor medida el procedimiento.

Por eso no quiero mentir. Este libro son muchos libros: en uno se describe el material que he llevado a público profesionalmente; en otro, ciertos juegos trabajados y cerrados que he hecho a mis amigos magos; y un tercero está formado por detalles e ideas. Este último supuso para mi un problema ético. En cualquier caso, he tirado a la basura toda idea que no tuviera ningún valor desde mi punto de vista. Todas las que he incluido -gracias a Javier, claro- tienen algo, aunque sólo sea un pase, un detalle de manejo, una pequeña idea que pueda servir para que, con el tiempo, otro mago -o yo mismo- la reutilice y construya algo de mayor calidad.

Lo digo mirando a los ojos del verdadero apasionado de la magia con monedas, de quien lucha, como yo, por desarrollar esta rama del ilusionismo, de quien sabe que para conseguirlo hay que dar palos de ciego, hay que crear y cagarla, acertar y fallar, experimentar, recibir muchas miradas de desaprobación de nuestro público.

Para terminar, me gustaría advertirte que el libro que tienes entre las manos no es para principiantes (ya hay otros magníficos para el que empieza). Esta es mi magia con monedas. En general, la numismagia no es fácil, y yo no he querido edulcorarla. He preferido ensayar el tiempo necesario, y nunca lo he vivido como una obligación. No digo que el material que vas a leer sea de una dificultad extrema. Simplemente planteo que la magia con monedas necesita de una disciplina más férrea que la de las cartas. Y es importante integrar este esfuerzo en el día a día, para vivir una relación sana con estos círculos metálicos.

Es para mi un placer dejarte con mis noches de desvelo, con mi lucha por encontrar el tesoro dentro del tapete, con lo que imaginé que podría ser mi magia.