PRÓLOGO
Curso de Magia Tarbell Vol. 7
Harlan Tarbell

Acabo de descubrir algo que no sabía: el doctor Tarbell comenzó a escribir el Curso original el mes y el año en que yo nací, y casi el mismo día (4 de mayo de 1926).

Eso me produjo una momentánea sensación sobrenatural. En toda mi vida, solo me encontré con Doc Tarbell en una o dos ocasiones, y muy pocas veces le vi actuar. No éramos contemporáneos, así que le conozco mejor a través de sus enseñanzas, artículos e ilustraciones, gracias a los cuales siempre me ha dado la impresión de que era un viejo amigo mío. Los libros de Tarbell me hicieron compañía durante los años en que yo iba «creciendo». Y todavía ocupan un lugar privilegiado en la estantería de mi despacho.

Quizá ya hayan transcurrido cuatro o cinco años desde que Lou Tannen me pidió por primera vez que escribiese el Volumen 7 del Curso Tarbell. Por variadas razones no conseguíamos reunirnos. Ambos estábamos ocupados en otros proyectos. Ahora Lou me comenta que siempre tuvo en mente que quería cazarme en el «buen momento». Y es evidente que lo hizo, pues aquí estoy, metido en magia hasta el cuello otra vez, ante la insoportable visión de mi escritorio abarrotado de papeles, intentando descifrar notas que escribí en naipes, sobres, librillos de cerillas, servilletas, manteles, billetes de banco, pretendiendo conseguir que un juego imposible funcione (y todo porque su inventor nunca me dijo que una de las cartas era de doble cara), emocionado cuando un efecto que me gustaba «engañó a los colegas», triste cuando uno que me gustaba resultaba obvio para todo el mundo, y así hasta la saciedad.

Probablemente, esta sea la empresa más difícil que he afrontado, en cuanto a lo de escribir sobre magia se refiere (¡por no hablar de la compilación de los índices!). Dudo que pueda existir un mago interesado por, versado en, o practicante de todas las especialidades de la magia. El presente Volumen trata de todos los tipos de magia, al igual que el resto de los volúmenes del Curso Tarbell.

Si al leerlo notas que parezco más entusiasmado con unos efectos que con otros, estoy seguro de que lo entenderás; aunque sinceramente creo ser capaz de entusiasmarme con el asunto al que me dedique en cada momento.

Aquellos de vosotros que no estéis de acuerdo con algunos de los juegos seleccionados, por favor, tened presente que los libros de Tarbell los lee gente de todos los niveles dentro de la magia. Y hay que contentar a todo el mundo. Se trata de alcanzar una media aceptable. No espero que a todos os gusten, o hagáis, cada uno de los efectos descritos en este volumen. Pero lo cierto es que hay algo para todos.

He escrito el presente volumen manteniendo el formato de los seis precedentes; es decir, que cada juego comienza con las consabidas descripciones de «Efecto», «Material», etcétera. Aunque cuando escribo sobre magia no lo hago habitualmente así, no veo que importe demasiado hacerlo de un modo o de otro.

Realmente no disfruto de la posición en la que me encuentro. Tarbell era un maravilloso profesor de magia. Es inevitable que se hagan comparaciones. Me temo que estoy condenado desde antes de comenzar a teclear. Todo lo que hago, lo hago lo mejor que puedo, y espero que te guste. Creo que, en este caso, hubiera preferido estar en el lado del lector, antes que en el del escritor.
Harry Lorayne