PRÓLOGO
FantÁStico
Jörg Alexander

La primera vez que vi el juego de los cuatro Ases fue en la televisión regional de Baviera en junio de 1974. Robert Lembke y su equipo estaban sentados alrededor de una mesa redonda y un mago que no conocía los dejó asombrados haciéndoles magia de cerca. Hoy sé que aquel mago era Peps Zoller. Con una variante del juego de los Ases de McDonald me dejó impresionado durante mucho tiempo. Recuerdo muy bien que cuando vi al tercer As desaparecer también del tercer paquete sin dejar rastro no podía creerlo. Unos años más tarde –habiendo entretanto aumentado más mi interés por la magia– me compré en la tienda ZZM (Zauberzentrale München) el juego los «Ases Atómicos» de Alex Elmsley. Estudié esta rutina verdaderamente refinada durante una estancia en el hospital (creo que me extrajeron las amígdalas) y después la presenté algunas veces ante público. No es casual pues que elementos de estas dos rutinas formen el fundamento de mi manejo actual.

Más adelante, estudiando magia afanosamente, he aprendido muchas otras asambleas de Ases y aunque muchas de ellas me han fascinado, ninguna ha quedado de forma duradera en mi repertorio. A comienzo de los años 90 dediqué mucho tiempo a estudiar la rutina «Final Aces» del Brother John Hamman que sirvió al mismo tiempo a Alex Elmsley de inspiración para crear sus «Ases Atómicos». Algún tiempo después me vino la idea de combinar los métodos del juego de los Ases McDonald con las ideas del Brother John Hamman. Por aquel entonces no podía imaginar lo mucho que iba a durar hasta ver convertida aquella idea inicial en un juego comercial. Una de las primeras versiones que ideé la documentó mi amigo Stephan Kirschbaum en agosto de 1988 de forma escrita basándose en unas grabaciones audiofónicas. Un año más tarde presenté esta primera versión en las jornadas cartomágicas alemanas (Card- workshop) que se celebraron en Viena.

Recuerdo que recibí comentarios muy constructivos de Roberto Giobbi y a lo largo de los años otros asistentes de las Jornadas me han ayudado también mucho con sus comentarios en el desarrollo de la rutina. Me acuerdo de discusiones mantenidas con Nicolai Friedrich, Stephan Kirschbaum, Friedrich Roitzsch, Reinhard Müller, Pit Hartling, Denis Behr y finalmente de nuevo Roberto Giobbi. A finales del 2010 con el estreno de mi espectáculo «Wirklich?» encontré el marco perfecto para presentar este juego de forma continuada. Gracias a ello he conseguido encontrar una presentación adecuada: decidí prescindir en gran parte de un texto hablado y presentar la rutina acompañada por una música de piano tranquila. Y por fín tras todos estos años este fabuloso juego comenzó a revelar toda su potencia.